Este patio lateral conecta distintas zonas del alojamiento mediante un recorrido amplio y pavimentado, pensado para el tránsito cómodo de personas y equipaje. Discurre junto a la fachada blanca del edificio principal, con rejas tradicionales en las ventanas y detalles cerámicos en el zócalo que refuerzan el carácter andaluz del conjunto.
El espacio está delimitado por muros altos que aportan privacidad y tranquilidad, y se abre puntualmente con cancelas metálicas que comunican con otras áreas exteriores. A lo largo del recorrido se integran macetas y vegetación que suavizan el entorno y aportan frescor, manteniendo una estética cuidada y ordenada.
La amplitud del patio y su trazado recto facilitan la orientación dentro del complejo, funcionando como eje de conexión sin interferir en las zonas de descanso. Es un espacio funcional, luminoso y bien mantenido, que combina utilidad y coherencia arquitectónica con el resto del cortijo.




















