El patio interior es un espacio central amplio y pavimentado, que actúa como punto de conexión entre distintas estancias del alojamiento, incluyendo el acceso directo a la cocina y a varias dependencias interiores. Su distribución abierta facilita la circulación y el uso diario sin interferencias.
El patio está rodeado por fachadas blancas de dos alturas, con ventanas y puertas protegidas por rejas tradicionales, manteniendo una estética andaluza coherente con el conjunto del cortijo. Los zócalos cerámicos y los detalles en ladrillo visto aportan continuidad visual y refuerzan el carácter tradicional del espacio.
Cuenta con bancos de obra revestidos en cerámica, macetas distribuidas de forma ordenada y buena iluminación natural durante gran parte del día. Es un espacio funcional y bien definido, pensado tanto para el tránsito como para un uso puntual de descanso o reunión informal.
Se trata de un patio práctico, luminoso y bien integrado en la organización general del alojamiento, que facilita el acceso a las zonas comunes y mejora la ventilación y la relación entre los espacios interiores.





















