La Ermita de Nuestra Señora de Valme, situada en el histórico Cortijo de Cuarto, es uno de los enclaves más representativos de Dos Hermanas y queda muy a mano para quienes se alojan en el Cortijo. La visita es sencilla y agradable: el entorno mantiene un carácter sereno, con espacios abiertos y un paisaje que mezcla campo y arquitectura tradicional. No es un lugar que requiera una gran preparación ni una excursión larga; basta un paseo tranquilo para apreciar su valor cultural y la conexión que mantiene con las romerías y tradiciones locales.
Es un punto ideal para hacer una parada breve, tomar algunas fotografías y conocer un fragmento auténtico del patrimonio nazareno sin alejarse demasiado. Por su cercanía, funciona muy bien como complemento a la estancia: una visita cómoda que acerca al visitante a la historia y la identidad de la zona con naturalidad.



















