La recepción es un espacio amplio y con carácter, que funciona como primer punto de contacto y zona de acogida. Mantiene una estética tradicional, con techos de vigas de madera vistas, suelo cerámico y elementos decorativos que aportan identidad sin resultar recargados.
El espacio está organizado de forma despejada, permitiendo una llegada cómoda y fluida. Dispone de zonas de espera con sillas distribuidas a lo largo de la estancia, pensadas para sentarse con tranquilidad mientras se realiza el check-in o se espera información.
Destacan los elementos decorativos clásicos, como muebles de madera maciza, cuadros y detalles artesanales, que refuerzan el carácter histórico y acogedor del lugar. La iluminación es cálida y suficiente, combinando lámparas de estilo tradicional con una buena distribución de luz general.
La recepción conecta de forma natural con el resto de zonas comunes, facilitando la orientación dentro del alojamiento desde el primer momento. Es un espacio funcional, ordenado y tranquilo, pensado para recibir al huésped sin prisas y con una sensación clara de bienvenida.






















